NEGRO PROFUNDO

De las simbólicas constelaciones que signan nuestros devenires terrenales, trabajadas en obras anterio-res, la mirada se centra ahora en las asombrosas imágenes que la más refinada tecnolo-gía sustrae a las oscuras profundidades del universo estelar, bajo la apariencia de conformaciones galác-ticas, más allá del sistema solar.

 

Unas galaxias que, por un corto tiempo, se hacen visibles a través del paso de la luz por unos medios tecnológicos, se manipulan hasta quedar flotando atrapadas en unas pequeñas cajas de vidrio y madera, sostenidas a la altura del observador por un muro (construcción primigenia, orden elemental, eterno y anacrónico en términos terrenales) para poder ser percibidas y conducirnos a la indagación sobre los orígenes del ser y de la existencia del hombre frente al universo.

Para alguien que esté dispuesto a verlo, encontrará que su rostro reflejado se funde con las estrellas que fuimos un día y que pronto volveremos a ser, luego de la fugaz exhalación de nuestras leves existencias comparadas con el tiempo de un Universo en expansión, que, sin embargo, también tiende a apagarse cuando las estrellas se extingan una a una y todo sea oscuridad profunda.